Aprovechando la recién estrenada muestra que se ha presentado en las instalaciones de CITMA, con el objetivo de reflejar el proceso que, a rasgos generales, se sigue a la hora de diseñar un producto, hemos visto oportuno sacar este asunto a relucir.
El diseño industrial es una actividad bastante particular, pues engloba tareas creativas propias de las actividades artísticas y tareas técnicas propias de las actividades de ingeniería, y ambas deben ser tenidas en cuenta en todas las fases del proceso de diseño. De ahí la complejidad de esta labor que en todos los casos debe mediar entre dos puntos de vista que en muchas ocasiones se contraponen.
No existe un proceso ni una metodología única y unánime que defina cuáles son las fases y los modos de actuación en cada momento, ya que cada diseñador hace suyo un proceso genérico que establece las necesidades del cliente y lo adapta a su modo de trabajo. Aunque siempre hay que partir de un briefing detallado del que, a través de un análisis de la situación se deduzca qué se quiere hacer y a dónde se quiere llegar, una fase que a simple vista puede parecer un mero trámite pero que adquiere una gran importancia durante todo el proyecto. Un error en el briefing inicial se arrastra durante el resto de las fases.
Este proceso global es el que se ha representado en la muestra que podemos ver en CITMA. De una forma gráfica, expone la evolución del diseño de una silla desde que surge la necesidad por parte del empresario hasta que la misma está en el mercado.
Otra cuestión que debe ejercer una gran influencia en el proceso de diseño es el aspecto social enfocado desde múltiples puntos de vista como por ejemplo gustos y expectativas del cliente objetivo, efectos medioambientales, lugar de procedencia, valor emocional del producto, usabilidad…
Como conclusión podemos afirmar que el diseño industrial es el camino que parte del pensamiento y llega al objeto material. Se trata de una actividad que el hombre ha llevado a cabo desde sus orígenes y forma parte del desarrollo humano como medio para satisfacer sus necesidades. Hoy en día el papel del diseñador suele asociarse a la variación estética de productos ya existentes, pero hay una palabra que describe mejor a los diseñadores industriales: inventores.


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