La colaboración entre diseñador industrial y artesano puede aportar resultados sorprendentes y de gran valor, permitiendo aunar en una misma pieza, la creatividad y el conocimiento del diseñador, con la experiencia y la habilidad del artesano. Así se consiguen productos artesanales alejados de la imagen tradicional que habitualmente se tiene de los mismos, presentándose ahora como objetos de gran interés desde el punto de vista productivo y formal.
Todo ello, junto con el delicado modo de trabajar propio de la artesanía y los materiales empleados, hace que se generen piezas de gran calidad y valor, respetuosas con el medio ambiente, con una estética cuidada y experimental y que además ayudan a conservar y desarrollar la industria y la artesanía local, así como a mantener la identidad cultural propia de cada zona geográfica.
Un ejemplo de este fenómeno se está viviendo recientemente en EEUU, donde han surgido una serie de pequeñas empresas con producción personalizada y numerada de productos; en su mayoría mobiliario de hogar, artículos de iluminación y complementos.




