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lunes, 10 de enero de 2011

Lo que viene en 2011


El hábitat, como cualquier otro de los mercados o sectores que analizáramos en estos tiempos, ha sufrido modificaciones y variaciones en los últimos años, convirtiéndose en un reflejo más de los cambios que se están produciendo en nuestro entorno sociocultural. Sería inexcusable que la situación del hábitat no cambiara como respuesta a una situación socioeconómica en continuo movimiento y agitación.
Resurge con fuerza, al igual que en todo el consumo global, la idea de moderación y racionalización a la hora de consumir hábitat, y éste va a ser el principal hilo conductor en la definición de las tendencias del hábitat 2011. Este hecho,  que a primera vista puede parecer negativo para las empresas del hábitat, se convierte también en un marco de nuevas oportunidades y posibilidades, ya que el usuario redefine sus necesidades, preferencias y deseos respecto al hábitat, lo que nos “obliga” a pensar más que nunca en cuáles son esas demandas presentes y futuras.

Ello se traduce en que los usuarios nos paramos más a pensar en aquello que adquirimos o poseemos, necesitamos que tenga un sentido para nosotros y que responda a una necesidad o deseo concreto. Se trata, por tanto, de dar profundidad y explorar el valor real de las cosas, lo que supone un cambio paradigmático en el consumo, mucho más acusado en mercados del lujo. Se trata casi de la vuelta al ciclo natural de las cosas, más pausado y reflexivo.


El lujo cada vez está menos ligado a la idea de exhibir, de destacar o sorprender y más cercano a valores más seguros como la calidad y la excelencia del diseño racionalista.
Los objetos que conforman nuestro día a día deben ser impecables y sobretodo “útiles”, de forma que resuelvan nuestras necesidades, ya sean funcionales o emocionales.

Se trata además de imaginar el futuro para poder diseñarlo. Se proponen productos dinámicos, ingeniosos y prácticos que simplifican y facilitan las acciones diarias, se recupera y repiensa lo multifuncional, plegable, modular, transformable y polivalente.
Diseñar pensando en “sacar el mayor partido” a todo lo ya existente, aprovechándolo al máximo y generando productos a través de combinaciones de los ya existentes.

Los objetos se diseñan junto a su ciclo natural de vida, teniendo en cuenta los materiales y recursos que se van a consumir, cómo se van a utilizar y cómo vuelven a la naturaleza de forma provechosa o son reincorporados de nuevo en los ciclos industriales.
 
Raquel Martínez

3 comentarios:

  1. Es fundamental conocer los gustos de los consumidores, para así poder adaptar nuestros productos a sus necesidades. Saludos.

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  2. Si además de útil y funcional pensamos en una segunda reutilización del consumismo mejor que mejor. Un saludo.

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con vuestros comentarios. Gracias y un saludo.

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