El año 2009 es cuestión de cómo se mire: acabo de volver de Rusia, donde el rublo se ha depreciado casi un 20% en un mes con respecto al dólar y el Euro y te encuentras cientos de europeos comprando caviar en cantidades industriales junto al Kremlin y algunos, los más pudientes, tratando de adquirir pisos en el centro de Moscú. Desde Dublín llegan imágenes de irlandeses acercándose hasta Belfast o tomando un ferry a Liverpool, especialmente en temporada navideña, jactándose de que la libra ha estado –qué casualidad-casi a la par del Euro. Mi amigo irlandés dice que había caravanas de coches en plan “ruta de la seda” para llegar al Ulster y comprarle un juguete a sus niños o un electrodoméstico nuevo para la casa.


