Desde sus orígenes hasta ahora las marcas han evolucionado y se han metido de lleno en nuestras vidas. En la actualidad las encontramos por todas partes: televisión, radio, internet, dando vida al paisaje urbano que nos rodea… Intentan captar nuestra atención mediante sorprendentes puntos de contacto; nos buscan en el lugar y en el momento menos esperado.
El origen remoto de las marcas nos lleva a Europa, a la Edad Media, cuando los gremios exigían a los artesanos que pusieran sellos distintivos (algo parecido a una marca) en sus productos para defender sus trabajos y sus compradores (consumidores, clientes) de la calidad inferior de otros fabricantes (competencia).
El origen remoto de las marcas nos lleva a Europa, a la Edad Media, cuando los gremios exigían a los artesanos que pusieran sellos distintivos (algo parecido a una marca) en sus productos para defender sus trabajos y sus compradores (consumidores, clientes) de la calidad inferior de otros fabricantes (competencia).
También hemos podido rastrear que el término “brand” (marca) es una palabra de origen alemán que significa “fuego”. Su nacimiento se remonta a los ganaderos que “marcaban” (dejar marca) sus reses (“branding”) con hierro candente para diferenciarlas claramente del resto (competidores).














