En esta ocasión, queremos compartir con todos nuestros lectores, una forma de innovar en cuanto al producto que se ofrece y como se ofrece. En París, la capital de la moda y los perfumes, así como en algunas ciudades de Estados Unidos, existe un modelo de negocio que son los bares de fragancias.
Se trata de locales que manejan un amplio catálogo de esencias, desde las más tradicionales como las de rosas y lavanda, hasta exóticas como las de chocolate o café, para venderlas, como extractos, agua de colonia o perfume (lo que el cliente pida) solas o combinadas según lo solicite el comprador. Es decir, hacen perfumes personalizados.
Mientras la oferta de perfumes de imitación ha crecido hasta saturar el mercado y poner en riesgo a muchos emprendedores, otros ha puesto en marcha este nuevo modelo de negocio.



