El diseño industrial es un recurso importante que las empresas pueden utilizar para conseguir o mantener sus ventajas competitivas. Sin embargo, son pocas las empresas que son conscientes de ello, sobre todo las pymes.
Asimismo el diseño industrial juega un papel fundamental en el proceso de innovación y tiene la función de comunicar la imagen de calidad e integridad del producto de la empresa, e influye en la imagen que los consumidores tienen de la empresa.
En esta situación cabría preguntarnos por qué un gran número de empresas no integran entonces el diseño industrial dentro de su estrategia empresarial como una variable más. Esto puede deberse al hecho de que muchas empresas actualmente consideran el diseño industrial como un coste y no como una inversión que se traducirá en unos beneficios en el futuro.



